Page 315 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 315
Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
Sergio cerró la ventana y cogió de nuevo su rifle. Vio
brillar un chispazo; Edy estaba encendiendo la luz de
nuevo. Como si los débiles rayos de la vela les cortasen
el continuar lo de antes, ambos, juntos, sintiendo al
otro lleno de deseo y de. dolor, subieron por la
escalera. A Sergio le pareció que del cuerpo de Edy
salían ondas de calor...
—Buenas noches, Sergio.
—Buenas noches, Edy.
A pesar de que este primer grupo había traído
alimentos y municiones, a partir de aquel momento las
visitas a la casa de Edy fueron continuas.
—Edy... ¿podrías darnos un poco de café?
—Edy... ¿tendrías una venda? Amílcar se ha cortado
en un pie.
—Edy... ¿no sabrías poner un telegrama a mi
hermano?
—Sergio... ¿quieres echarme una mano con la
herradura? Este condenado bicho no se deja calzar.
Parecía como si no fuera posible que volvieran a estar
solos nunca. El pequeño Hermán, se retrajo de nuevo
ante aquel grupo alborotador que comía sin cesar,
cantaba, paseaba por los campos cogiendo fruta, y en
definitiva, se aburría sin saber qué hacer. Al día
315

