Page 311 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
magnético, que, desde, luego, para caso de apuro iba a
ser mucho más eficaz que aquel cañón portátil llamado
Bessie.
—¿Estás asustada?
—No mucho... estando tú aquí... aunque llevo el fusil
de Hermán...
Lo llevaba en la otra mano; una pieza compacta, de
corta culata y dos gruesos cañones montados uno al
lado del otro... —¿Dónde están? —Abajo, en la
veranda...
Por si acaso, antes de bajar la escalera, Sergio apagó
la crepitante llama de la vela. Durante un segundo más
pudo dirigir una mirada a la radiante belleza de Edy, a
la línea perfecta de sus hombros y al principio de sus
pechos, casi descubiertos por el camisón... Luego la
vela chisporroteó y se apagó.
Bajaron a tientas los escalones, apoyados el uno en el
otro. En el exterior se oía piafar de caballos, patadas de
cascos en el suelo, y parlotear de voces broncas. No se
distinguían, sin embargo, las palabras.
Con sumo cuidado, muy despacio, tratando de no
causar el más mínimo rumor, Sergio comenzó a
entreabrir la hoja de madera de una de las ventanas
sobre la veranda. Sentía a su lado la respiración un
tanto apresurada de Edy... y un intenso perfume, que
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