Page 326 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
poco... y no sólo en esto; en todo, encanto, en todo. —
¿Qué estás diciendo? —Venga, hombre, venga.
Camina.
Llegaron hasta una de las pequeñas agrupaciones de
árboles frutales, a no mucha distancia del arroyuelo. La
melena rojiza y los ojos de Marta brillaban bajo la
helada luz de la luna.
—Pero, ¿tú no te has dado cuenta de que esa chica
está enamorada de ti como... como... una acémila, con
perdón? ¿Cuánto tiempo lleváis ahí viviendo los dos
juntos?
—Unas tres semanas. Pero, ¿cómo...?
—Cállate. Desde luego, tienes algo tú, ¿eh? Tan
modosito y tan callado... y a causa de ti, Grotton ha
revolucionado a todo el mundo. En Nueva Estoril le
quisieron matar cuando rechazó a los hombres que le
sobraban... ¡Tres semanas! Supongo que la habrás
besado.
—Una vez.
—¿Y no te has herniado? Dime... ¿tú la quieres?
Sergio movió la cabeza, nervioso. Podía haberle,
contestado a la llameante Marta di Jorse que eso no le
importaba, que quién era ella para meterse... pero...
—Sí —dijo—. Sí. Pero, ¿para qué iba a decirle nada?
Dentro de poco nos marcharemos a Africa, y quién
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