Page 328 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 328
Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
que no es como yo. Ella es una mujer de veras... A mí
todo eso me da igual; yo no siento nada. Un poco de
peting, bueno, pues sí, pero como se me acerque uno
con ganas de jaleo, le meto un culatazo en los morros
que... Vamos, que yo me encargo de echar a esa
pandilla de gorrones. Y esa es otra... ¿cómo habéis
aguantado a semejante manada de cerdos?
—Bueno, pues como iban a ayudarme, yo...
—¡Otra que tal! ¡Como que si no les gustase, te iban a
ayudar! Vamos, que como me cayera a mí un hombre
como tú, iba dada. Y no te apures, que de esos, dentro
de dos minutos... no ves ni las sombras...
Al mismo tiempo que entraba en la casa, de donde
salían un ruido y unas carcajadas cada vez mayores,
Marta di Jorse se quitó el ancho cinturón de cuero que
llevaba, fuertemente adornado con cuadradas cabezas
de clavo... El Capitán Grotton se quedó como una
estatua, con la boca abierta, cuando el cinturón, con un
estampido, restalló sobre la mesa, arrojando vasos al
suelo, y casi rompiendo la mano de Andrés Ribaldi.
Pero los juramentos de este último se vieron
sobradamente sobrepasados por la tonante voz de la
mujer.
—¡Venga, camada de marranos, todos fuera! Y tú.
Capitán Grotton, ya vale de gorronear y de chupar
328

