Page 349 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            trozos...


               Y  Marta  sacó  el  cuchillo  de  monte  de  su  bota,  y

            procedió a afilarlo cuidadosamente.


               —¿O es que te crees que ella no sabría defenderse,


            hombre? Con una casa de piedra, rejas, un buen fusil

            de dos cañones y gente cerca, yo no dejo virgo vivo en

            dos  kilómetros  a  la  redonda...  Y  a  ver  si  cambias  a


            Bessie por otro chisme...


               —No; a Bessie me la quedo... No es tan inútil como tú

            te crees. Se la dejaré a Edy, de recuerdo...


               Parecía  que  estos  últimos  días  pasaban  con  más


            rapidez  que  los  días  normales.  Y  el  final  llegó

            bruscamente, cuando Edy y él aun no habían tenido

            tiempo de acostumbrarse del todo el uno al otro.



               Una  tarde,  casi  al  anochecer,  hubo  un  coro  de

            aullidos  en  el  campamento  de  Grotton...  Cuando

            Sergio  se  acercó  pudo  ver  una  nube  de  polvo


            aproximándose,  en  la  que  apenas  se  distinguía  la

            pesada masa rectangular de una carreta y tres jinetes

            cabalgando junto a ella. Sintió en la suya la mano de


            Edy; la miró. La joven temblaba y tenía la vista vuelta

            hacia otro lado, como si no quisiera ver nada.


               El  chirriante  vehículo,  tirado  por  dos  robustos


            caballos,  se  detuvo  entre  alaridos  y  gemir  de  ejes.

            Amílcar Stone no venía solo; aparte de los tres jinetes,


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