Page 344 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
que los númerros de serie habían sido raspados, y unas
placas y tirantes perforados ponían de manifiesto el
lugar donde había estado el profuso conjunto de
garfios, cucharas y barrenos normalmente utilizados
para extraer trozos de cualquier cuerpo celeste con
objeto de analizarlo, y eso sin necesidad de salir al
helado espacio exterior.
A pesar de que ahora tenía la certeza casi absoluta de
que en este ingenio no podía haber bajado de la Ciudad
más que una sola persona, Sergio no abandonó sus
precauciones. Sabía perfectamente quién había
enviado a aquella pálida asesina; pero a pesar de eso,
registró el interior de la vedette. No había
absolutamente nada que permitiera identificar el
origen exacto, o la finalidad del aparato. Un botiquín
portátil, que aprovechó para colocar sobre su herida
una buena capa de coágulo artificial, y una venda
limpia, unos cargadores de repuesto, y provisiones
carentes de identificación, ya que eran las raciones
normales de una vedette de este tipo. Había también
un aparato de radio, pero desde luego, no intentó
siquiera conectarlo.
Tomó un par de pildoras energéticas, de las
contenidas en el botiquín, y al cabo de unos segundos
le pareció que una nueva fuerza irradiaba del centro de
su cuerpo. Sin fiarse, volvió a donde yacía el cadáver,
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