Page 375 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            vegetal, y emanaba la continua sensación de que algo,

            oculto tras las anchas hojas, les vigilaba sin cesar...


               —Vamos  todos  allá  —dijo  Grotton—.  ¡Mete  la


            carreta, abuelo!


               Instintivamente, Marta y Sergio se aproximaron. En

            los  últimos  días  se  habían  acostumbrado  a  caminar

            uno al lado del otro, a dormir juntos, y a compartir la


            comida.  La  verdad  era  que  Marta,  sin  tener  la

            inhumana resistencia del Capitán Grotton o del abuelo

            Jones, tenía un vigor y una fuerza poco comunes. Era


            una excelente compañera para esta clase de viajes.


               La carreta se hallaba casi a mitad del río, con el agua

            hasta  los  ejes,  cortando  la  corriente  en  dos  olas


            coronadas  de  espuma,  como  un  chato  barco

            semihundido, cuando una onda monstruosa se levantó

            río arriba a unos cien metros del vado. —¿Qué es eso?



               La negra onda se abrió descubriendo un espantoso

            rostro oscuro, casi tan grande como la misma carreta,

            con dos protuberantes ojos carentes de párpados, una


            frente  semejante  a  la  proa  de  un  barco,  y  un

            pronunciado  hocico,  que  al  abrirse,  como  en  un

            bostezo, descubrió una triple hilera de colmillos... Tras


            el abominable y gigantesco rostro, surgió del río, de la

            misma  forma  que  si  fuera  una  isla  vomitada  a  la

            superficie  por  una  erupción  volcánica,  un  torso




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