Page 378 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            introdujo otro cargador, y volvió a descargarlo entero

            sobre el animal... Chorros de sangre parda caían de los

            farallónicos  costados,  sin  que  la  bestial  carrera  se


            detuviese, entre un rebullir y un chapuzar de caballos,

            hombres y cajas entremezclados, revueltos y trufados


            en  la  espuma  legamosa  del  vado.  El  agua,  como

            inquieta, se alzaba en bultos y combas sobre su nivel

            normal, como si del fondo del río surgiera un ciclópeo


            borbotear...


               —¿Adonde vas? ¡Vuelve aquí!


               Sergio no hizo caso. Se metió en el río, y dio saltos

            entre  la  espuma,  tratando  de  acercarse  a  Marta.

            Cuando lo consiguió la bestia negra acababa de chocar


            con la carreta con un topetazo desaforado, haciéndola

            pedazos y lanzándola con caballos y carga, a la parte


            más profunda... —¡Agárrate, Marta!


               Un tirón, e hicieron pie los dos. A poca distancia de

            ellos  pasó  un  muro  negro,  como  el  costado  de  un


            buque de guerra, exhalando un potente olor a barro y

            a  plantas  submarinas...  Desde  la  orilla  continuaban

            llegando disparos, y las nubes de humo impedían casi


            la visibilidad. Sobre el revuelto río flotaba una bruma

            azulada, que escocía los ojos y las narices con su olor

            acre,  característico  de  la  pólvora.  En  el  agua  había


            papeles  quemados,  algunos  de  ellos  lanzando

            chispazos todavía, restos de tacos mal consumidos...

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