Page 374 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
Los demás, quietos en la orilla, lo miraban con
atención. De cuando en cuando, una mano se
levantaba para aplastar un tábano o uno de los
innumerables mosquitos que zumbaban, carnívoros,
en torno a la patrulla. Sergio se abanicó con el
sombrero de Edy, pensando en que no lo hubiera
reconocido, lleno de sudor, arañazos y roto en varios
sitios. Tras cinco días de selva todos tenían un aspecto
similar, con los trajes desgarrados, sucios, barbudos, y
llenos de picaduras de insectos. Y al parecer todavía no
había llegado lo peor, puesto que la carreta, con
algunas dificultades, había conseguido llegar hasta
allí.
Marcus estaba sumergido casi hasta la cruz, con el
penco bajo él, manoteando apresuradamente, y
haciendo movimientos rítmicos al sacar fuera el cuello.
Hubo un trepar apresurado, un chaparrón de
espumas, y caballo y jinete salieron rápidamente del
agua, resbalando los cascos del animal en los cantos
rodados del fondo.
—Zacarías, Amílcar... id allá —dijo el Capitán
Grotton, pasándose la mano por la barba—. Tú,
Marcus, mira a ver que hay por ahí.
Al otro lado, la densa masa de lianas, enredaderas,
troncos cubiertos de verdín, grandes flores de aspecto
amenazador, derramaba un olor a podredumbre
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