Page 377 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
un par de saltos increíbles, y situándose casi en la orilla
opuesta; la carreta encallando entre dos rocas a causa
de los saltos y corcoveos de los espantados caballos de
tiro; las nubes de humo de los disparos y el sordo
detonar de los rifles...
—¡Sal de ahí, abuelo Jones! —¡Quitaos de en medio...!
—¡Fuego!
Sergio echó pie a tierra, sacó el rifle magnético y
descargó una tras otro, todos los disparos de un
cargador en el rostro de la bestia. No parecieron hacer
mucho efecto; solamente uno de los enormes ojos dejó
de brillar, estallando como una fresa madura, y
soltando un líquido blanquecino... En ese instante
había varios hombres y mujeres que habían caído de
sus caballos. El animal, con una larga zarpa, asió uno
de los pencos que corrían entre las ondas, echando
espuma por el hocico, y lo aproximó a la amplia boca;
hubo un angustioso relinchar, un pataleo y el caballo
desapareció...
Sergio vio que la cabeza del espantoso ser acuático,
ahora con la velocidad y potencia de una negra
locomotora a toda marcha, se lanzaba sobre la
semivolcada carreta, seguramente porque era lo más
grande que había a la vista. Vio a Marta di Jorse,
desmontada, braceando torpemente en el agua a unos
diez metros del carromato... Apresuradamente,
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