Page 446 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
Hubo un chapuzón rápido, y una sombra gris se
deslizó velozmente por el fondo del arroyo.
—No creo que pueda seguir andando —dijo Marta di
Jorse—. Habrá que hacer una camilla o algo parecido...
—¿Y quién va a llevarla...? —gruñó Zacarías.
—Si es preciso, la llevaré yo sola.
Parecía que le levantaban en alto, que le arrastraban...
El mundo no era más que una masa de colores, sin
sentido ni forma determinada, pero que daba la vuelta
sobre sí mismo, y formaba un conjunto peculiar, donde
había que comprender algo... que comprender algo...
—Y yo te ayudaré —dijo la cascada voz del abuelo
Jones.
Era de noche, y se sentía helado. Había dos
resplandores plateados en el aire...‐ Uno de ellos bajaba
del firmamento, atravesando lentamente las tupidas
ramas de los árboles; el otro surgía de su mochila, a
unos pasos de allí, como rayos de plata líquida que se
esparcieran a su alrededor... Tenía un frío intenso,
animal, que le penetraba hasta lo más profundo... —
¿Qué te pasa?
—Estoy helado, Marta... helado... no puedo
moverme...
—Espera.
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