Page 443 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 443

Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            con vida... Por favor... no me lo recordéis... y lo peor, lo

            peor  de  todo,  es  que  entonces  me  gustó...  qué  asco,

            haber hecho eso con una mandril, con dos, con seis...


            qué  sé  yo  con  cuantas.  ¿Qué  me  dieron  las  muy

            cerdas...? ¡Me violaron...!


               —Adelante... no os detengáis.


               Sergio  sintió,  a  través  de  una  nube  de


            ensordecimiento  y  de  fiebre,  que  las  piernas  se  le

            movían  mecánicamente,  pero  que  no  las  percibía.

            Quiso  comunicarle  a  Marta  que  aquellas  piernas  no


            eran suyas... pero sólo emitió un gruñido...


                           —«Ciudad en los espacios engarzada,

                               que surcas orgullosa lo profundo,


                           tú siempre habrás de ser idolatrada...»


               —¿No podéis hacerle callar?


               —Por favor, Sergio, por favor...


               La mano callosa de Marta di Jorse sobre sus labios,

            tapándole la boca. «¿Estoy loco, como María Viborg?


            Es  a  ella  a  quién  deben  taparle  la  boca».  Era

            inadmisible... cruel.


               —Deteneos un momento... solamente unos minutos...


            pero no os sentéis... Dejad aquí las provisiones; voy a

            distribuirlas. Abuelo, llena todas las cantimploras en

            aquel riachuelo... Marta, ¿por qué no llevas a Sergio


            allí? Refréscale la frente... haz que beba...

                                                           443
   438   439   440   441   442   443   444   445   446   447   448