Page 456 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            algún chillido estridente, un cacareo repentino...


               —Voy a bañarme —dijo Marta—. Estoy sucia, sucia...

            No puedo soportarlo...


               Se quitaron las ropas y las destrozadas botas en la


            ribera,  abandonando  los  rifles  y  las  municiones  sin

            cuidado alguno. Sentían una indiferencia total ante lo

            que pudiera suceder...


               Sergio  se  metió  en  el  agua  hasta  las  rodillas,


            siguiendo a Marta. La corriente era rápida y tibia y no

            les refrescó ni les dio ánimos. Permaneció inmóvil allí,

            contemplando a la mujer, que había penetrado un poco


            más,  y  se  echaba  agua  con  las  manos  sobre  todo  el

            cuerpo.  Tenía  los  hombros  como  perforados  por  las


            clavículas; los muslos adelgazados hasta el punto de

            que las rodillas parecían formar dos nudos huesosos

            entre ellos y las esqueléticas pantorrillas... El estómago


            de Marta estaba pegado a la espalda, y bajo los pechos

            casi  inexistentes,  como  si  los  hubiera  absorbido,  el


            tórax marcaba claramente todas las costillas a través de

            la piel cubierta de placas oscuras... Se miró a sí mismo.

            Estaba  igual;  exactamente  igual.  Y  a  pesar  de  estar


            totalmente desnudos los dos, no sentía absolutamente

            ninguna  excitación  por  aquella  mujer...  Le  parecía

            increíble el haberla deseado días antes... Sólo pensaba


            en comer, en comer algo... Intentó quitar las oscuras

            manchas de la piel a base de frotarlas con agua, pero

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