Page 468 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
derecha del desfiladero— está todo lleno.
La otra aleta, suavemente, se posó sobre su mano
infundiéndole una sensación de urgencia. Soltando
repentinamente la cantimplora, Sergio atravesó el
arroyo a grandes saltos, mientras el ser, como una
sombra azulada, se deslizaba hacia las profundidades.
Corrió desaladamente, sin importarle el ruido que
hiciera, temiendo oír a cada momento el repentino
crepitar de la fusilería. Pero no oyó nada... Corrió,
corrió. Afortunadamente, quizá por el cansancio, o
quizá por esperarles, el grupo del Capitán Grotton no
había avanzado mucho. Los vio al volver un recodo
calizo, vueltos hacia atrás con rostros sorprendidos por
su estruendosa carrera.
—Capitán Grotton... Capitán Grotton —dijo Sergio,
con el aliento perdido—. Volved atrás... los mandriles
están ahí... ¡ahí!
Ante la mano conminatoria que señalaba hacia las
profundidades del cañón, los otros se volvieron, con
los rostros aterrados, como si una horda de los peludos
salvajes fuera a surgir de las rocas al instante próximo.
—¡Qué tontería! —dijo Zacarías Gómez—. No se oye
nada. —¿Y Marta?
—Marta está bien; esperándome. Pero hemos de ir
por la otra rama... Capitán Grotton; están
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