Page 463 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            fiebre  la  estaba  consumiendo  y  se  imaginaban

            perfectamente los espantosos dolores que la hinchada

            pierna debía producirle...



               —¿Cuánto faltará? —dijo Zacarías, al cabo de un rato,

            repitiendo la misma pregunta que todos tenían en la

            mente.


               —Poco —dijo el Capitán Grotton, evasivamente. —


            ¿Cuánto es poco?


               —¡Poco, pedazo de animal! Dos o tres días, todo lo

            más.Y haz el favor de no molestarme más hasta que

            lleguemos... al condenado desfiladero del río Rojo...



               La  áspera  roca  rojiza  de  los  cañones  continuaba

            pasando  junto  a  ellos,  a  medida  que  caminaban.  En

            algunos  lugares,  Sergio  había  percibido  claramente


            una  malignidad  latente  como  si  alguno  de  los

            espantosos demonios dominados por Herder estuviera


            agazapado  entre  las  rocas,  acechándoles.  Quizá

            también lo percibían los demás, instintivamente, pues

            era cierto que aceleraban el paso cuando atravesaban


            alguna de aquellas zonas.


               El sol, sin una sola nube en el firmamento de caliente

            acero  azul,  caía  de  plano  sobre  los  desfiladeros,

            rebotando en las paredes de roca, y haciendo aumentar


            lentamente  la  temperatura,  a  medida  que  entraba  la

            mañana.



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