Page 469 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
esperándonos ahí... lo sé.
En un impulso, Sergio tomó en las suyas una de las
grandes manos callosas del Capitán... Los ojos irritados
de éste se fijaron con intensidad en los de Sergio, como
si quisiera taladrarle el alma. De pronto, pareció como
si una corriente eléctrica saltase de una mano a otra; el
Capitán tuvo un sobresalto y sus ojos brillaron más...
A Sergio la sensación le pareció distinta de cuando
impuso las manos al moribundo Amílcar Stone; era
una sensación de poder, de convencimiento; en ese
instante le parecía percibir dentro de sí todo este
mundo a la vez; las verdes arboledas, los caudalosos
ríos, las cumbres, las cordilleras, el mar... en su pecho
se agitaba un confuso presentimiento de que lo que
había dicho la cellisa era cierto, y de que además el ya
lo sabía antes, en virtud de aquel presentimiento que
había tenido... Durante unos segundos le pareció que
iba a comprender lo que le faltaba por comprender,
pero todo pareció romperse ante las palabras del
Capitán Grotton.
—¿Es algo... es algo como cuando quisiste curar al
pobre Amílcar?
Sergio hizo que sí con la cabeza, sin hablar, aún
inundado por aquella sensación de plenitud y de
identificación total con algo enorme.
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