Page 465 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
cruzaron chapoteando la corriente y se introdujeron en
la rama derecha del cañón. Un recodo les ocultó en
seguida a la vista. ¡Gong!
—Vete —dijo Marta—. Vete. No puedo seguir.
—Vamos; no digas tonterías. Primero haz lo que
tengas que hacer, y luego seguiremos. Si te quedas, me
quedo yo.
—Ayúdame a llegar a aquel rincón, ¡estás loco!
A tropezones, Sergio llevó, casi en volandas, a Marta
hasta un recoveco de la roca. La ayudó,
profundamente conmovido, a soltarse la correa de los
pantalones, y antes de irse, se inclinó para examinar la
herida. Tenía un aspecto espantoso; la inflamación y el
enrojecimiento subían hasta la rodilla; el limpio bocado
circular de unos días antes se había transformado en
un agujero de carne casi negra, con los bordes azulados
o blancos, donde estaba claro que la sangre no
circulaba... Marta lanzó un gemido ante el solo roce de
los dedos de Sergio...
—¿Qué haces?
—Quiero ver los ganglios...
Exploró cuidadosamente la ingle, sintiendo bajo sus
dedos las protuberancias inflamadas de los ganglios,
como nodulos grandes y endurecidos bajo la piel.
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