Page 467 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            apartar  de  su  mente  la  idea  de  que  había  algo

            equivocado  en  todo  lo  que  estaba  sucediendo;  algo

            terriblemente equivocado, y profundamente mortífero


            a la vez. Intentó en vano apartar ese pensamiento que

            revoloteaba  en  su  cabeza  como  un  pegajoso


            moscardón;  no  pudo.  Se  rascó  intensamente  bajo  la

            barba y en el pecho, donde unos molestos bichitos le

            habían  cubierto  de  rojas  picaduras.  Algo  que  estaba


            mal hecho... ¡Tonterías!


               Se inclinó sobre el arroyo e introdujo en el agua la

            cantimplora,  inclinándola  para  que  se  llenase  mejor.

            Mientras miraba a todas partes, preocupado por esa


            repentina  sensación  de  error,  una  sombra  rápida  y

            suave se deslizó bajo las aguas.


               —No me dirás otra vez lo que soy —dijo la agradable


            voz de tenor.


               Tenía  la  cabeza  redonda,  cubierta  de  suave  vello

            rojizo al igual que todo el cuerpo, con ojos profundos


            y una serie de manchas azuladas que iban aumentando

            hacia la base del cuerpo.


               —No  —dijo  Sergio,  aburrido—.  ¿Qué  quieres  esta

            vez? —¿Estáis huyendo de los mandriles?


               —Sí, cellisa.



               —Pues por ahí —dijo el ser, sacando medio cuerpo

            fuera del agua, y señalando con una aleta hacia la rama


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