Page 474 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
brisa caliente corría de lado a lado, sobre un terreno de
color pardo blanquecino, donde algunos escasos
árboles alzaban al cielo cruel sus anchas copas verdes...
—Allí... —dijo el Capitán Grotton, con un hilo de
voz—. La muralla... el río Rojo... el desfiladero...
En lontananza se divisaba el ingente muro de roca
que atravesasen muchos días antes, a través de Halfaya
Pass... Una corriente ancha, rojiza, circulaba
perezosamente a través de las mesetas, trazando
amplios meandros donde el agua lamía lentamente la
ribera, para desaparecer después en una estrecha
rendija en el murallón, como cortada de un gigantesco
hachazo.
—Marta, ya llegamos... —dijo Sergio, sintiéndose con
nuevas fuerzas...
El terreno pardo abundaba en charcos limosos de
arcilla roja, engañosos y traicioneros, pues parecían
casi sólidos a primera vista, sin serlo. Zacarías Gómez
puso el pie descuidadamente en uno de ellos, y se
hundió hasta la cintura, resultando casi imposible
sacarlo de allí. Surgió con las piernas y el bajo vientre
cubiertos de una espesa capa de grumos rojizos, que no
pudo desprender, pues aquella pasta tenía una
consistencia semejante a la del engrudo. Sólo cuando
el aire y el ya moribundo sol secaron el barro este
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