Page 496 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            galope,  relinchando  con  un  tono  de  espantosa  ira,  y

            permitía que se apease. No duraba mucho el descanso.

            Tan pronto había comido algo y cerrado los ojos un


            poco,  el  duro  casco  de  Aneberg  comenzaba  a  darle

            golpes en las costillas, cada vez más fuertes, y a piafar


            violentamente echándole al dormido rostro chorros de

            vapor...


               Pasaban como una exhalación, a través de bosques,

            de marismas... En el cielo, el brillo de Gabkar parecía


            titilar  al  mismo  compás  salvaje  de  los  cascos  del

            demoníaco  caballo.  Y  crecía  por  momentos.  Estaba

            muy  claro  que  Gabkar  estaba  en  pleno  período  de


            nova.  «Habría  que  llamarla  Nova  Centauri»,  pensó

            Sergio moviendo las doloridas posaderas sobre la silla.

            A  veces,  se  cruzaron  o  adelantaron  carricoches


            semejantes al del Manchurri, carretas solitarias tiradas

            por percherones o bueyes, jinetes que solos o en grupos


            iban  al  trote  corto.  En  estas  ocasiones,  en  el  aire

            quedaba un grito agudo que disminuía velozmente al

            separarse Aneberg de los caminantes... Hubo incluso


            quien  pretendió  contender  con  el  negro  caballo,  sin

            llegar siquiera a acercarse; en otra ocasión, un grupo


            de jinetes de mal aspecto, posiblemente bandidos, les

            persiguió  débilmente  durante  unos  kilómetros,  para

            cesar al final, y despedirse con una descarga cerrada,


            de la cual no oyeron ni siquiera silbar las balas...


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