Page 532 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
porque las cosas no van a hacerse como tú querías al
principio.
Sergio permaneció quieto, sintiendo que la última
frase del Vikingo, precisamente por ser cierta, le había
llegado al corazón.
—Vamos allá, entonces —dijo—. Ha pasado mucho
tiempo desde que nos encontramos en aquellas
montañas... ¿cómo se llamaban?
—Helgafell; la Montaña Sagrada.
—Helgafell. Y he aprendido muchas lecciones,
Vikingo. Pero hay una que tengo siempre presente...
—¿Cuál es?
—Una muy sencilla: que es el valle el que conduce al
río. Durante un buen rato, los ojos del Vikingo, llenos
de afabilidad, permanecieron mirándole.
XI
MUERTE DE UN DESCONOCIDO
El alazán del Vikingo (llamado «Estrella») y Aneberg,
trotaban lentamente el uno al lado del otro, cuando los
ojos de Sergio se fijaron en un letrero que había en
mitad de su camino, trazado con toscos brochazos de
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