Page 534 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            descargándolas                   pausadamente,                   entre         gritos         y

            juramentos de los descargadores.


               Un  hombre  muy  joven,  con  una  ancha  sonrisa  en


            medio de la rubia barba, se acercó a ellos rápidamente.


               —Hola  —dijo  Sergio—.  ¿Tenéis  comida  para

            nosotros?


               —Toda la comida que queráis, y bebida también. Soy

            Eduardo...  eso  será  mi  casa...  Podéis  dejar  vuestros


            caballos ahí, atados a cualquier árbol... y si echáis una

            mano descargando piedra, será lo mejor...


               Durante  el  resto  de  la  tarde,  el  Vikingo  y  Sergio


            descargaron  piedra,  serraron  troncos  y  ayudaron  a

            colocarlos  en  las  paredes  de  la  casa,  tapando  las

            junturas con una mezcla de barro y musgo... De vez en


            cuando,  un  ciego,  sentado  junto  al  horno  donde  se

            fabricaba la cal, tocaba una melodía un tanto ronca en


            un  violín  desvencijado;  y  también  alguno  de  los

            hombres entonaba una canción que hablaba de tierras

            lejanas,  de  aventuras,  de  disparos  y  de  regreso  al


            hogar.


               Poco después llegó un anciano, que fue recibido, por

            una razón desconocida, con gritos y burlas, a pesar de

            lo  cual  fue  admitido.  Más  tarde,  Sergio  se  explicó


            perfectamente las burlas cuando se dio cuenta de que

            el  anciano  pretendía  dirigirlos  a  todos,  sin  hacer  él



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