Page 539 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
—Lo encuentro perfectamente.
—Lo celebro. El buen Eduardo me pidió que viniera
a verlo, y que asistiera a la construcción, pero hay un
buen wu‐wei en todo ello... ha tenido un acierto.
Uno de los hombres lanzó un grito, desde el grupo
que se arracimaba al lado de la hoguera, secándose las
ropas. De todos ellos salía un potente tufo a ropa
mojada y a calzado de piel secándose al fuego.
—¿Por qué no nos recitas algo, ciego?
—Si es vuestro gusto... Pero luego decís que no
entendéis nada...
—Es igual... De todas maneras, suena bien. Anda...
hazlo.
—¡Hazlo, hazlo! —aullaron varias voces. —Está bien
—dijo el ciego, y tocó unos acordes lentos con su violín.
Luego, comenzó a declamar:
«Pienso, en mi ceguedad, triste negrura,
que otros no ven lo que mi mente entiende,
y que mi vida no resulta oscura
junto a aquél que no ha visto y lo pretende.
Sé que el oído da vida a la tormenta
y la vista al saltar de la cascada,
el trabajo, vigor a la herramienta,
y el buque, existencia a la ensenada.
Por eso yo no lloro mi ceguera,
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