Page 538 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            a través de los húmedos troncos... Como asustadas, las

            chorreantes  parejas  corrieron  a  guarecerse  bajo  el

            cobertizo,  a  través  de  cuya  techumbre  mal  unida,


            comenzaba a filtrarse la lluvia...


               El Vikingo aprovechó aquel momento para acercarse

            al ciego violinista, y Sergio, después de librarse de su


            barbudo compañero, le siguió.


               El  ciego  pareció  sentir  su  presencia,  porque  alargó

            una  pálida  mano  ante  él.  El  Vikingo  la  tomó,

            apretándola durante un buen rato.


               —Hola,  hermano  —dijo  el  ciego—.  Me  he  dado


            cuenta de que había alguien nuevo por aquí... Eres el

            Vikingo,  ¿verdad?  ¿Y  quién  es  el  hermano  que  te


            acompaña?


               Tendió  nuevamente  la  mano  hacia  adelante,  y

            automáticamente Sergio se la estrechó. El otro la retuvo


            un  momento,  para  sonreír  después,  benignamente,

            fijando en él sus ojos sin vista.


               —No —dijo—. Todavía no. Te falta poco... hermano.

            Pero aún no lo eres del todo... Vikingo... ¿te parece bien


            el sitio?


               —Es perfecto... No encuentro nada que oponer.


               —Me alegro de que pienses así. ¿Y tú, hermano que

            aún no lo eres? ¿Te parece que el sitio es bueno?





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