Page 552 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
su morro afilado, con pequeños colmillos que no se
curvaban hacia arriba, como los de Grout... Al extremo
de la resistencia, sintiendo que no podía soportar más
la visión casi obscena de esos colmillos distintos, Grout
saltó sobre la hembra... El tiempo no pasó en vano. Los
inviernos y los veranos se continuaron uno tras otro, y
las hembras le rechazaron con hoscos gruñidos cuando
las crías estaban a punto de nacer... Cazó, comió, hozó
en los lodazales, esquivó alguna vez a extraños
cazadores que le perseguían con ruidosas armas, buscó
compañeros jóvenes que le ayudasen en la caza. Se
sintió viejo y pesado, falto de agilidad, y lleno de
dolores... Y un día, un instinto olvidado le hizo sentir
que su vida estaba a punto de terminar, y volvió de
nuevo a separarse de todos los otros; de las hembras,
de los jóvenes, y desde luego, de los grandes machos
solitarios, con los que nunca había querido saber
nada... Tomó un camino perdido entre el boscaje, por
donde nunca iba ninguna manada, ni ningún
solitario... Y allí, ocultas a medias tras un gran tronco
caído, había dos cabezas sonrosadas, una con pelos
amarillos, y otra con una melena castaña, con ojos
interesados que le miraban fijamente. Gruñó, sintiendo
que sus patas eran ya débiles, y que casi no le
sostenían, y permaneció inmóvil...
—¿Qué? —dijo el Vikingo.
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