Page 555 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —Muy bonito —contestaron el Vikingo y Sergio, a la

            vez, como si se hubieran puesto de acuerdo.





               —La  pieza  en  cuestión  —sentenció  el  Manchurri,


            después  de  colocar  las  grasientas  manos  sobre  la

            palanca  de  mando—  es  la  cosa  más  condenada  y

            procaz  que  ha  parido  madre...  digo  si  es  que  las


            máquinas de vapor tienen madre, cosa que es posible,

            porque de algún lado han de salir... Tiene la manía de

            romperse en cuanto lleva funcionando unos años, y no


            sabéis  vosotros  lo  que  cobran  los  talleres...  ¿Cuánto

            pidió el herrero de Abilene, amigo Vikingo?


               —Dijo que le debías el equivalente a nueve céntimos,


            y que esperaba cobrar tan pronto como pasases por allí.


               —Deslenguado tipo ése, a fe. Y tú, señor, ¿tan triste

            te  encuentras  que  no  me  cuentas  nada?  Cosas  he


            sabido de tus aventuras; según creo... dame la botella.

            Huesos, y no te aproveches para no darle al pedal, que

            te veo... Según creo conquistaste Africa entera y todo


            se debió a ti... ¡pedales!... Y no es preciso que por eso te

            distraigas, señor, y dejes de echar tacos de madera en

            la  máquina  de  vapor,  porque  si  seguimos  así,  ni


            llegamos a Hangoe, ni a ninguna parte... Por cierto, que

            volví  a  ver  a  Ratller  el  Saurio,  y  tuve  que  salir  de

            estampía... porque quería vengar en mí no sólo lo que




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