Page 554 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            ligeramente el centro del corte de la raíz. La luz dorada

            osciló un instante y se apagó, para volver a brillar como

            un  lucero  antiguo  cuando  el  hombre  calvo  retiró  la


            varita.


               —Hay más —afirmó el hombre calvo, con voz llena

            de angustia.


               Les condujo a un centenar de metros de distancia, y


            con su azada realizó otra pequeña excavación, después

            de husmear como un podenco, hasta que su misterioso

            instinto le dijo el sitio exacto. Salió otra raíz similar, que


            el  hombre  cortó  con  su  cuchillo,  y  que,  casi  de

            inmediato,  emitió  la  misma  luz  dorada,  como

            procedente de un damasco fabricado siglos antes.



               A lo lejos, en el otro hoyo, surgía un chorro de oro

            pálido, mostrando que la primera raíz seguía brillando

            en el fondo del agujero. El hombre calvo tocó con su


            varita la segunda raíz; la luz se extinguió, y lo mismo

            sucedió,  simultáneamente,  con  la  primera.  En  el


            silencio nocturno, el hombre calvo repitió la maniobra

            un  par  de  veces,  y  siempre  la  disminución  de

            luminosidad fue simultánea en ambas raíces.


               —¿Verdad  que  es  maravilloso?  —dijo  el  hombre


            calvo—. Yo me distraigo mucho con esto, cuando no sé

            qué hacer... Y hay raíces de éstas por todas partes... Yo

            siempre las he encontrado. ¿Qué os ha parecido?




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