Page 556 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
yo dije en el «Clarinazo» sino también la somanta o
tunda que tú le diste, señor... Y hablando de otra cosa,
les veo a todos muy silenciosos...
—Como que no dejas hablar a nadie —dijo Sergio,
conteniendo la risa.
—Eso no es cierto, que solamente hablo cuando me
lo piden, y quizá sea cierto que cuando no me lo piden
también, o posiblemente, todo lo contrario... En fin; no
sé porqué no me encuentro la cabeza muy clara hoy.
Deja de poner tus viscosas manos sobre el material,
Huesos, que me lo llenas todo de huellas genitales, y
luego la clientela protesta... ¿De manera, señor, que te
has echado casa, esposas e hijos? Pues que no te pase
nada... que mejor está el hombre en mitad del camino,
como yo estoy, que bregando con crios llorones y
mujeres chillonas... Las mujeres son para un rato, si
ellas quieren, claro está; porque si no quieren, ni
siquiera para eso... Decía a este respecto un célebre
poeta de los tiempos legendarios... ¿qué decía, Huesos?
—¡Y yo qué sé!
El autociclo caminaba, dando tumbos junto a un
ancho río, cuya orilla opuesta sólo se distinguía en
medio de una espesa bruma, motivada por la
temperatura diurna y la humedad que ascendía de las
aguas... A lo lejos, en el horizonte cortado por la
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