Page 560 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
Las dos calderas de vapor continuaban resoplando y
alzando sus columnas de humo al transparente aire,
mientras Joe. Navajas, mirando al Manchurri
torcidamente, alzaba una mano imperativa.
—Alto ahí, so cerdo —dijo—. Que el que te va a sacar
los hígados y a partirte la cara voy a ser yo, escoria, más
que escoria, pedazo de marica, que no sabes lo que es
una mujer...
—Eso se lo dirás a tu padre, indecente —contestó el
Manchurri, farfallosamente, con lengua trabada por la
ira—. Digo a tu padre, aunque supongo que no podrás,
porque debe estar en Africa acostándose con las
monas, según es lo probable, a juzgar por el aborto de
hijo que tiene. Pero ¿tú no sabes, desgraciao, que en
cierta ocasión, y que me muera si miento, cogí con estas
manos a un leopardo, sin arma alguna, y lo partí en
dos? ¿Cuánto crees que me duraría la sombra de una
meada, que eso es lo que eres tú?
—Pues más de lo que me durarías tú a mí, que
cuando se me terció, cacé diez cocodrilos en el río Rojo,
en Africa, y los domé de tal forma, a mordiscos y a
estacazos...
—Serían con la que usa tu mujer para ajustarte las
cuentas...
—Digo que a estacazos, borde, más que borde,
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