Page 558 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
droga y se lo calcen media docena de monas, no es cosa
que todos los días suceda... Pero, ¿cómo estaban las
monas?
—Más o menos, como el Huesos —dijo Sergio,
riéndose—, sólo que lavadas, y con pelos por encima...
—Fuerte trago es ése, pardiez. Para un hombre como
es debido, el tener que... bueno... yo me entiendo... dar
el servicio pertinente a tan peluda progenie, debe ser
cosa seria... Venga, cuéntamelo todo, con pelos... o sin
pelos, mejor dicho pero con cuantas más señales sea
posible...
El humo que se veía en lontananza se había
incrementado paulatinamente, hasta mostrar con
claridad una negra y larga chimenea, bastante más alta
que la del auto‐ciclo del Manchurri, que, a su vez,
coronaba un vehículo similar al de éste, algo más
ancho de ejes. Iba pintado de negro, con letreros de un
blanco deslumbrante. Además de la consabida
máquina de vapor, dos robustos caballos ayudaban al
movimiento del ingenio...
El Manchurri, con el rostro cariacontecido, guardó
silencio hasta que el otro vehículo estuvo a punto de
cruzarse con él. Entonces, con expresión hosca, cerró el
conducto del vapor, y aplicó el freno, deteniéndose. El
otro carricoche hizo la misma maniobra, y los letreros
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