Page 563 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
que llegaron a pesar casi cinco toneladas. Y ello sin que
su aspecto fuera distinto del que en vida tenían.
»La máquina tuvo un éxito prodigioso, hasta el punto
de que fue preciso instalar más máquinas en todas las
ciudades del país. La gente acudía en avalanchas para
hacer uso de tan extraño ingenio, hasta que
comenzaron a plantearse los primeros problemas.
»Pasó, por ejemplo, que había quien no tenía interés
alguno en volver a la vida un muerto determinado, por
razones económicas, o de mera simpatía, o familiares...
Pero como no se estableció control alguno sobre el
funcionamiento del aparato, resultaba que siempre
había algún malintencionado que resucitaba los
muertos de otro, con objeto, claro está, de molestarle y
hacerle daño.
»Se produjeron situaciones complicadísimas; los
asesinados pregonaban a los cuatro vientos el nombre
de sus asesinos; los que habían sido maltratados por
sus descendientes, hacían lo mismo; los desgraciados
se quejaban de volver a vivir una vida desgraciada; los
ricos, de no serlo como antes. Funcionaban los
Tribunales de Justicia a toda velocidad, y la avalancha
de papeles que produjo el funcionamiento de la
máquina anegó el país.
»Y no acabó ahí todo. Los muertos resucitados, como
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