Page 566 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
proyectiles contenidos en éste, cuidadosamente
alineados sobre un paño, prestos a ser introducidos de
nuevo en el recipiente. En el Huesos, ese miedo
creciente se manifestaba por medio de un silencio total,
y de miradas cada vez más huidizas ante los ojos de
Sergio; en el Manchurri, en una ausencia casi total de
ganas de comer, y en un incremento del consumo de
bebidas alcohólicas.
El mismo Sergio se sentía cada vez más nervioso.
Veía cerca por fin, aquello por lo que había recorrido
una larga odisea, y se sentía como vacío. No
experimentaba ningún sentimiento de satisfacción, o
de orgullosa alegría; al contrario; pensaba que si, por
cualquier razón, sus previsiones resultaban
equivocadas, y se veía forzado a regresar sin haber
hecho nada, tampoco iba a importarle demasiado.
—No hay vida aquí —dijo el Vikingo.
Era cierto. Atravesaban vastas extensiones casi
silenciosas, donde apenas se oía el piar de un pájaro, y
donde era verdaderamente raro que una liebre o un
jabalí asomasen su hocico tras las hierbas. Y desde
luego, los ríos estaban desiertos, sin cellisas, ni
náyades, y tampoco se veía la figura de color de miel
de algún elfo deslizarse tras las malezas. Ni siquiera
había casas o alquerías. Desde su última detención, en
la capilla del padre Ross, no habían vuelto a encontrar
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