Page 569 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            interior del bosque, y Sergio se quedó solo, de pie junto

            al último de los altos árboles.


               Se         hallaba            a       un         kilómetro               y       medio,


            aproximadamente, de la cara de la columna que había

            frente a él. Durante unos segundos buscó algo con la

            vista,  atentamente,  lamentando  haber  perdido  los


            prismáticos. Lo cierto era que de todo lo que trajese de

            la  Ciudad  solamente  le  quedaban  el  reloj  y  el  rifle.

            Incluso sus ropas eran ahora de flexible piel, con las


            costuras unidas con pequeñas puntadas, semejantes a

            las del Vikingo.


               Por fin lo vio; era un hueco rectangular, como una

            puerta, abierto en la mitad de la extensa cara negra.


            Para ser visible a aquella distancia, era evidente que

            debía  tener  un  buen  tamaño.  Sin  embargo,  volvió  a


            mirar  y  a  remirar...  hasta  que  estuvo  absolutamente

            seguro. Acabó de estar cierto de su examen cuando vio

            que  desde  la  lejana  cima  bajaban  hasta  la  abertura


            rectangular dos zonas algo más claras, como si fueran

            dos  ciclópeas  vías  por  las  que  algo  se  hubiera


            deslizado,  en  alguna  ocasión,  desde  el  truncado

            vértice.


               Entonces, después de repasar su rifle por última vez,

            introdujo el cargador dorado que había reservado con


            tantas  precauciones.  Dejó  el  arma  apoyada  en  la

            corteza  del  tronco,  y  tomando  su  cuchillo  de  caza,

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