Page 573 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            un solo animal en las cercanías.


               El Vikingo se levantó, sin decir nada, tomó su rifle, y

            sin mirar a Sergio, se perdió entre los troncos.


               Las ramas ardían alegremente, crepitando, y dejando


            caer  alguna  brasa  entre  la  espesa  ceniza  blanca.  El

            oloroso humo se perdía entre las frondas, mientras las

            llamaradas se reflejaban fantasmagóricamente sobre la


            hierba,  sobre  el  costado  del  carricoche  y  sobre  los

            grandes troncos, formando como oleadas sucesivas de

            luz  y  sombra.  A  la  mente  de  Sergio  volvían  ahora


            lejanas imágenes, y por algún misterioso mecanismo

            su  mente  consciente  rechazaba  aquellas  que

            pertenecían  a  su  vida  anterior,  en  la  Ciudad.


            Recordaba  a  Edy,  a  la  casa  de  piedra,  con  pulidos

            suelos; a Marta, al Capitán Grotton... al pobre Amílcar


            Stone... Durante un instante le pareció sentir de nuevo

            esa fuerza extraordinaria en sus manos, como si una

            corriente de energía emanase de todo su cuerpo y fuera


            capaz de domeñar la materia...


               Comenzó  a  amanecer  sin  que  el  Vikingo  hubiese

            regresado.  Algo  como  una  leve  luz  gris,  casi


            imperceptible,  comenzó  a  filtrarse  a  través  de  las

            ramas,  empezando  a  resaltar  la  negra  mole  de  la

            Columna del Alba y palideciendo las pocas brasas que


            aún quedaban en la hoguera. Ojeroso, pálido, con el

            corazón lleno de negros presentimientos, Sergio colocó

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