Page 710 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            Graffenfried. Porque Jorge de Belloc fue el único que

            vio en mi mano la llave de las habitaciones del general,

            y no dijo de ello una sola palabra... Pero en sus ojos,


            cuando se despidió de mí, se leía la comprensión, el

            perdón, y hasta diría yo que el agradecimiento... Sólo


            él sabía que yo era demasiado viejo, y que ocupaba un

            puesto de tan poca importancia, que no había valido la

            pena gastar en mí las ingentes sumas que costaba el


            condicionamiento estelar. Sus palabras, muy simples,

            pero  que  han  sido  un  recuerdo  continuo  para  mí,

            fueron solamente estas:


               »Adiós,  Otto.  No  pienses  más  en  ello...  y  gracias;


            desde el fondo de mi corazón, gracias por todo.»


               La pantalla se extinguió, bruscamente, borrándose de

            forma  total  la  faz  torturada  del  anciano.  Hubo  una


            brusca, caída de tensión en los brazos de Sergio, que se

            encontró con las manos asidas como cepos de acero a

            los  brazos  del  sillón.  Sobre  todo,  durante  la  última


            parte  de  la  historia,  una  potente  angustia  había  ido

            apoderándose  poco  a  poco  de  su  corazón;  durante


            algunos pasajes, le había parecido que iba a perder el

            conocimiento, y en dos ocasiones estuvo a punto de

            levantarse y huir de allí... El condicionamiento estelar


            operaba en él con muy escasa fuerza, o su estancia en

            la tierra le había dado una fortaleza inesperada, porque

            aguantó.  Un  par  de  miradas  a  su  primo  le


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