Page 711 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
convencieron de que, desde el principio de la
narración, estaba en un estado de catatonía completa,
total y absolutamente inconsciente... Sentía como un
helado rocío correr por su rostro, y cuando trató de
secárselo con el dorso de las manos, vio con sorpresa,
que estaban rojas de sangre... No era sudor frío; era
como un leve lagrimear de sangre en la piel, como
consecuencia de la tenaz porfía por no huir ni perder
el sentido ante las palabras del anciano...
La fuerza estaba de nuevo aquí, avasalladora,
imposible de dominar. Notaba otra vez en las palmas
de las manos la misma energía sin nombre que le
permitiese dulcificar los últimos momentos de la vida
de Amílcar Stone, y en su mente, que la última
comprensión, el último paso... estaban próximos. Edy,
Edy. Imágenes de la joven, mezcladas con las
arboledas de la tierra, los ríos de aguas azules, las
palabras del anciano Otto, daban vueltas en su cerebro.
Se levantó, tambaleándose, y se aproximó al pupitre
de mando. En su rostro había una triste y decidida
sonrisa. Examinó atentamente las posibilidades que el
anciano había explicado, mientras continuaba
sonriendo... ¡Pobre Otto! ¡Pobre e ingenuo Otto! En su
simplicidad, no había pensado que existía una cuarta
posibilidad... la más sencilla.
—Y la que tiene un mejor wu‐wei —dijo
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