Page 123 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 123
—¿Cómo había sabido que estaba pensando en
drogas?
—Y fuiste tú quien le curó —dijo la joven con voz
débil.
—Sí. ¿Por qué me preguntas eso ahora?
—Se me ocurrió esta mañana en cubierta, cuando
mencionaste a Aristóteles. ¿Es verdad que fue él quien
preparó el veneno?
—Eso se dice, pero nunca se ha negado a saber.
—A mí me contaron que Aristóteles fabricó una
mezcla tan corrosiva que Casandro tuvo que llevarla a
Babilonia escondida dentro de un casco de burro,
porque las vasijas normales se... —El barco volvió a
bajar. «Madremadremadre», repitió Clea, cerrando los
ojos. Después respiró hondo—. Se deshacían —
terminó.
—Una historia tan pintoresca merecería ser cierta.
Pero de haber sido tan potente, ese tóxico habría
corroído las entrañas de Alejandro. No, el veneno que
le dieron había sido extraído de una planta y su efecto
no era perforarle el estómago ni los intestinos, sino
contraerle los músculos poco a poco hasta acabar
parándole la respiración.
—¿Pero fue Aristóteles quien lo preparó o no?
Néstor se encogió de hombros. Materialmente,
123

