Page 131 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 131

LA DESARMONÍA DE LAS ESFERAS


                  Trescientos  años  atrás,  al  sur  de  la  bahía  del

            Vesubio, los ciudadanos de Síbaris eligieron una larga


            playa  casi  encerrada  entre  montañas  para  fundar  en

            ella una ciudad consagrada al dios marino Poseidón.


            Tiempo  más  tarde  Síbaris,  que  había  alcanzado  una

            dudosa  fama  por  el  desmedido  amor  al  lujo  de  sus

            habitantes,  fue  destruida  por  su  enemiga  mortal,


            Crotona.  A  los  crotoniatas  no  les  bastó  con  pasar  a

            espada a la mayoría de los sibaritas ni con derrumbar

            sus murallas, sino que además se tomaron la molestia


            de desviar el curso del río Gratis para que pasara por

            encima de sus casas y templos y sepultara en el olvido

            toda  la  ciudad.  Ahora  de  Síbaris  sólo  quedaba  el


            nombre y nadie conocía con certeza el emplazamiento

            de sus ruinas.


                  Posidonia había tenido mejor suerte y, en parte por


            la afluencia de refugiados de Síbaris, había llegado a

            conocer momentos de prosperidad, como atestiguaban

            los tres grandes templos erigidos en honor de Hera y


            Atenea.  Eran  edificios  severos  y  rotundos  como

            cuadraba  a  su  estilo  dórico,  de  sólidas  columnas


            destinadas  a  aguantar  hasta  el  final  de  los  tiempos,

            según los posidonios. Y si bien ninguno llegaba a las

            dimensiones  del  Partenón  de  Atenas,  ellos  se


            enorgullecían de tener tres templos y no uno solo.



                                                              131
   126   127   128   129   130   131   132   133   134   135   136