Page 424 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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y, según algunos, tal vez del mundo entero.
—¿Qué cifras quieres conocer?
—¿Por cuáles no te ha preguntado el dictador?
—¿Es que has escuchado nuestra conversación?
—¿Acaso hace falta tener las orejas muy finas para
oír las voces de Papirio Cursor?
Gayo tomó aliento. Seguir al púnico en aquel juego
de contestar preguntas con más preguntas era
demasiado fatigoso para él.
—No ha mostrado la más mínima curiosidad sobre
ese barco gigante —reconoció.
—Ah, los romanos vivís a sólo quince millas del
mar, pero obráis como si no existiera. En el mar está el
secreto del poder.
Gayo no estaba del todo de acuerdo con la
afirmación del púnico, pero no tenía el menor interés
en rebatirla. En ese preciso instante estaba pensando
más bien en el extraño diario que llevaba Néstor.
Mientras el médico pasaba las páginas, le había
parecido ver un boceto del barco trazado con mano
firme y meticulosa.
—Podría darte los números de esa nave de guerra,
y tal vez algo más. ¿Hasta qué punto son fiables tus
datos?
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