Page 420 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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todo con las piernas. Él mismo recurría a los muslos y
los talones para transmitir las órdenes, pues en
combate necesitaba ambos brazos para empuñar las
armas, pero siempre llevaba las riendas agarradas con
la mano que sostenía el escudo.
—No son malos jinetes —reconoció.
—Sus caballos tienen menos alzada que éstos, pero
son muy rápidos y resistentes —le explicó
Eshmunazar—. Aunque los númidas no sirven como
fuerza de choque, ya que no llevan armas pesadas, son
muy valiosos como exploradores y para hostigar a las
fuerzas enemigas.
Gayo observaba las evoluciones de Sifax con cierta
envidia, casi como un amante celoso. Aunque conocía
a Pegaso desde que era un potrillo, no se veía capaz de
cabalgarlo con esa soltura. Númida y corcel parecían
un único ser, como los centauros de la mitología griega.
—Tú mismo has demostrado que los romanos no
tenéis que envidiar en nada a la infantería de
Alejandro...
Gayo agradeció el halago inclinando la barbilla y le
animó a proseguir.
—... pero me temo que vuestra caballería tal vez no
esté a la altura de los célebres Compañeros.
Gayo frunció el ceño, picado en su espíritu de
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