Page 425 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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—No sé qué decirte. ¿Hasta el punto de hacer que
un patricio ambicioso pero sin posibles gane
reputación ante el Senado de Roma y consiga al menos
el mando de una legión?
Aquello escoció a Gayo en su amor propio. Una cosa
era que él reconociera las dificultades de su situación
pecuniaria y otra que un extranjero se lo restregara por
la cara.
—Tendrías que darme una información muy
precisa. Ya poseemos bastantes datos sobre Alejandro.
Sabemos que está acantonado en Posidonia y que tiene
entre treinta y cinco y cuarenta y cinco mil hombres de
guerra.
Eshumanazar soltó una carcajada.
—Desde luego, mi información es más precisa que
eso. Puedo darte cifras concretas por unidades.
Prácticamente hasta puedo dibujarte el despliegue de
las tropas de Alejandro sobre el terreno. ¿Conoces el
juego de piedra, tijera y papiro?
—No.
—Es un juego que se practica en un país muy lejano,
más allá de la India. Los dos contendientes esconden
sus manos detrás de la espalda, y al contar hasta tres
las enseñan a la vez para mostrar el arma que han
elegido. El puño cerrado representa la piedra, dura y
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