Page 38 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 2                                                    Ramsey Campbell

            ella pudiera hacer nada por impedirlo. A pesar de que

            parecía  una  compensación  demasiado  simplista,


            Angela estaba llegando al mundo para salvarla de la

            desesperación.

               Oía respirar a la pequeña por el intercomunicador,


            con la misma fuerza que un astronauta en una película

            de  Kubrick.  Después  de  cenar,  Barbara  estuvo


            trabajando en el salón. No podía hacerlo en el despacho

            de Arthur porque le resultaba opresivo, porque estaba

            repleto de preocupaciones. Estaba a punto de terminar


            la preparación tipográfica de la última novela del Espía

            invisible. ¡Y pensar que antaño creía que tendría tiempo

            para  escribir  su  propio  libro!  No  estaba  obligada  a


            trabajar  (Arthur  les  había  dejado  más  que  suficiente

            para  que  vivieran  sin  preocupaciones  hasta  que

            Barbara  pudiera  volver  a  dedicarse  a  su  trabajo  a


            tiempo completo), pero quería hacerlo, porque eso la

            ayudaba  a  creer  que  no  estaba  estancada,  que  la


            maternidad no la había engullido. ¿O acaso agradecía

            trabajar porque le dejaba menos tiempo para sucumbir

            al  pesar?  En  ocasiones  deseaba  poder  sucumbir  por


            completo y durante todo el tiempo que fuera necesario,

            pues desde que la informaron de la muerte de Arthur,


            nunca había tenido la oportunidad de hacerlo. Ahora,

            la pérdida en sí parecía muy lejana.








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