Page 42 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 3 Ramsey Campbell
Angela, para desespero de Jason, regresó corriendo
junto a ellas y les dijo con impaciencia, señalando hacia
la carretera:
–Un hombre vuela.
Se levantaron para mirar, haciendo que el hielo
tintineara en sus vasos. Un cortejo fúnebre se dirigía
hacia la iglesia. La viuda, que viajaba en la primera
limusina de pasajeros, se estaba secando los ojos.
–Hay un hombre encima –dijo Angela.
–¿De verdad, Angela? Qué bien. –Jan se sentó
apresuradamente, para que el cortejo fúnebre no viera
que estaba mirando. Entonces, dirigiéndose a Barbara,
añadió–: Los niños dicen cosas muy raras. No deberías
explicarle qué es en realidad.
Puede que sepa más de este tema que nosotras, pensó
Barbara. ¿Nosotras lo sabíamos cuando teníamos su edad?
No, creo que no.
–¿Recuerdas lo que dijo el día que pasamos por
delante del crematorio? –preguntó, de forma
impulsiva.
–Algo sobre unas personas doradas, ¿verdad? Algo
muy extraño.
–»Una procesión de personas doradas», para ser
exactos.
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