Page 35 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 2                                                    Ramsey Campbell

               Recorrieron  el  campo  empujando  los  cochecitos;

            Angela y el pequeño Nigel iban cogidos de la mano.


               –Por cierto –dijo Barbara–. Me gustaría hacerte una

            pregunta.

               –La experta le aconseja en todos sus problemas sobre


            el cuidado de los niños. Limítate a mirar la corriente,

            Jason. No quiero que te mojes.


               –No  tiene  nada  que  ver  con  lo  que  podrías  llamar

            «problema». Me preguntaba si los niños de la edad de

            Angela pueden tener amigos imaginarios.


               –En mi opinión, a los ocho meses aún es demasiado

            pronto. ¿Por qué lo preguntas?

               –Solo  porque  a  veces  gorjea  como  si  estuviera


            saludando  a  alguien  cuando  yo  no  estoy  en  la

            habitación.

               –Jason solía hablar con la luz del sol. Supongo que se


            tratará de algo similar.

               Al  llegar  a  casa  se  despidieron  y  Barbara  oyó  que


            Jason subía a todo correr las escaleras que había al otro

            lado de la pared. Jugó un rato con Angela, que estaba

            descubriendo que su espejo de plástico tenía dos caras


            y gritaba cada vez que veía el lado vacío, y chillaba con

            más fuerza cuando veía su reflejo en el otro.


               Después de bañarla, cuando la tumbó sobre la toalla,

            la pequeña empezó a mover su cuerpecito rosado. Al

            besar su marca de nacimiento, una hoja de trébol de





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