Page 109 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
P. 109

Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 —Si  crees  que  desobedeceré  una  orden,  no  me

          conoces en absoluto —dijo Cincinnatus.


                 —Él hará lo que deba hacer —sostuvo el Gigante—.


          Y si no lo hace, no le irá peor que a cualquiera de vosotros

          dos.


                 Ender  y  Carlotta  no  tenían  respuesta  para  eso.  El


          Gigante había hablado.


                 Ojalá no hubiera dicho más.


                 —Además  —añadió  el  Gigante—,  Cincinnatus  no

          entrará porque la idea de entrar solo lo aterra.


                 Él  lo  sabe,  pensó  Cincinnatus  con  desesperación.


          Pude ocultárselo a mis hermanos, pero no al Gigante.


                 —Sé que lo aterra porque a mí me aterra —agregó el

          Gigante—.  Alguien  que  no  se  aterre  es  demasiado

          estúpido para que le confíen un asunto tan importante.



                 Él me conoce, pensó Cincinnatus. Y aun así confía en

          mí.


                 —¿Entonces está bien si tengo que lavarme la ropa


          interior cuando regrese? —preguntó.


                 —Hazlo, por favor —respondió el Gigante—. Antes

          de presentarte ante mí.









                                                          109
   104   105   106   107   108   109   110   111   112   113   114