Page 133 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 En  todas  estas  inquietudes  intelectuales,  ellos  le

          hablaban como iguales, y él les hablaba a ellos del mismo


          modo. Estaban aprendiendo juntos, enseñándose unos a

          otros. Y sentían esa igualdad. No tenían idea de que eran

          niños.


                 Lo llamaban el Gigante y trataban de esconderse de


          él.  Entendía  el  deseo  de  intimidad.  Entendía  el

          resentimiento, y estaba de acuerdo con él. ¿Acaso él no


          había  odiado  a  Volescu  cuando  entendió  lo  que  el

          experimento le había hecho?


                 Ellos no entendían que sus reacciones eran pueriles.


          Se sentían como gente grande, no como niños. Los niños

          no entienden su propia puerilidad.


                 Pero no era que los niños sintieran emociones que los

          adultos  no  sentían.  Los  niños  no  habían  aprendido  a


          ocultar sus sentimientos como los adultos. No eran tan

          expertos en el arte de la mentira.


                 Sin embargo, su puerilidad no se limitaba a eso. No

          habían  aprendido  a  limitar  la  influencia  de  sus


          sentimientos sobre sus actos. ¿No era esa la definición de

          la  adultez?  Querías  una  cosa  pero  hacías  otra  porque


          sabías  lo  que  era  correcto,  y  hacer  lo  correcto  era  más

          importante que hacer lo que querías.








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