Page 172 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
argumentos que había usado para persuadirse de que era
la única solución.
Yo era tan irracional como cualquier príncipe que se
obstina en deponer y matar a su padre el rey. Absalón,
Ricardo Corazón de León... sin duda estaban tan
convencidos como yo de la rectitud de sus actos. Y eran
igualmente estúpidos.
Era hambre de acción. Y ahora tengo acción y tengo
el mando, y estoy aterrorizado.
—Carlotta —dijo Cincinnatus—, quédate en el
medio. Yo soy la vanguardia y Ender es la retaguardia.
—¿Proteges a la chica? —preguntó Carlotta
despectivamente.
—Si hay alguien que puede entender la disposición
interna del arca, eres tú —dijo Cincinnatus—. Todos
lucharemos si es necesario, pero un ataque sorpresivo
debería alcanzarnos a nosotros, no a ti, porque serás tú
quien nos indique la dirección para localizar el timón del
arca, o para llevarnos a un lugar seguro.
Carlotta asintió.
—Tiene sentido. Por un segundo pensé que querías
jugar a ser el hombre protector.
—En absoluto —dijo Cincinnatus—. Respeto tu
androginia secreta.
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