Page 170 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
P. 170

Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 —No  cuando  se  trata  de  armas  —replicó  Ender—.

          ¿Qué usarás como respaldo?


                 Cincinnatus señaló una escopeta que estaba apoyada


          contra  la  pared  de  la  lanzadera  de  la  Heródoto  y  que

          tiempo  atrás  habían  bautizado  el  Sabueso,  porque  era

          mucho  más  grande  que  el  Cachorro.  Nunca  la  habían


          pilotado, ni siquiera la habían desprendido de la nave, así

          que el Gigante la conduciría a distancia. Los niños irían


          como pasajeros.


                 —¿Un arma de proyectiles? —preguntó Ender.


                 —Municiones de plástico —respondió Cincinnatus—

          . Penetrarán en sus caparazones y botarán en su interior.


          Contra las paredes, solo rebotarán.


                 —Y terminarán por alcanzarnos —dijo Ender.


                 Cincinnatus suspiró.


                 —Ender,  mientras  tú  estudiabas  los  genes,  yo

          estudiaba  las  armas  y  las  armaduras.  Nuestros  cascos


          tienen  visores,  y  usaremos  guantes,  chaqueta  y

          pantalones.  No  puedo  jurar  que  los  rajos  no  lograrán

          carcomerlos,  pero  les  llevará  tiempo,  y  las  balas  de


          plástico que reboten y den en nuestros trajes se detendrán

          y quedarán pegadas, o se caerán. No pueden causarnos


          daño.


                 —Un arma muy selectiva —observó Carlotta.


                                                          170
   165   166   167   168   169   170   171   172   173   174   175