Page 173 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 —Como yo respeto la tuya —replicó Carlotta.


                 Mientras  hablaban,  se  habían  puesto  la  armadura.

          Cincinnatus les ayudó a sujetarlas. Había usado láseres


          para reducirlas al tamaño de ellos, así que les sentaban

          bien, pero las correas eran improvisadas y poco prácticas.


                 —Creo  que  estamos  listos,  Padre  —anunció


          Cincinnatus.


                 La  voz  del  Gigante  llegó  por  los  altavoces  de  la

          cabina.


                 —Sujetaos a una pared. No quiero preocuparme por


          vuestras sacudidas mientras estoy maniobrando.


                 —¿Conque planeas mostrarnos tu habilidad de gran

          piloto? —preguntó Ender.


                 Cincinnatus  se  cercioró  de  que  todos  estuvieran

          apoyados  contra  las  paredes  de  la  cabina,  de  donde


          salieron  agarraderas  para  sostenerlos.  La  lanzadera

          estaba diseñada para transportar cargamento, y no tenía


          asientos. Las paredes podían sostener cualquier cosa que

          se apoyara en ellas, fueran personas u objetos.


                 —Vaya —comentó el Gigante—. Hace tiempo que no


          tengo la oportunidad de pilotar una máquina estupenda

          como el Sabueso.


                 Después  de  la  experiencia  de  zamarrearse  en  el

          Cachorro, Cincinnatus sintió la debida admiración por la


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