Page 193 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 Cincinnatus  los  reunió  alrededor  del  lugar  donde

          había  estado  la  abertura.  No  había  ninguna  palanca


          visible para abrir la puerta.


                 —¿Y ahora qué, Lot? —preguntó—. Había al menos

          un rajo del otro lado, pero no comió las babosas, solo las

          arrancó.



                 —¿La pinza parecía diseñada para eso? —preguntó

          Ender.


                 —No  es  lo  que  ahora  nos  preocupa,  pero...  sí  —


          contestó Cincinnatus—. Quizá los rajos fueron diseñados

          para esta tarea.


                 —Entretanto  —dijo  Carlotta—,  creo  que  podemos

          imitar  la  señal  que  indica  al  sistema  que  hay  una


          vagoneta, para que la puerta se abra. Es mecánica. Mira,

          la rueda pisa un pedal y la presión activa un interruptor.

          —Miró  a  Cincinnatus—.  ¿Estás  preparado  para  que  la


          abra?


                 —Ten la niebla preparada —le indicó Cincinnatus a

          Ender. Pusieron las boquillas en posición para rociar la


          abertura—. Os advierto que este lugar apesta. Ahora, Lot.


                 Carlotta abrió la puerta.


                 El hedor fue como una bofetada, y empeoró cuando

          entraron en el recinto, que era húmedo y caluroso.






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